Consejos para proteger tu pelo del frío

Consejos para proteger tu pelo del frío

pelo frío

El frío puede pasar factura a nuestra piel pero también a nuestro pelo. Los folículos pilosos están preparados genéticamente para temperaturas templadas, ni muy frías ni muy calientes. Cuando se alcanzan temperaturas extremas, los folículos reaccionan junto con las glándulas sebáceas, produciendo mayor cantidad de grasa, que protege el cabello.

Ante esta situación llevada al extremo, el frío altera el comportamiento del cabello llegando a producir que se contraigan las fibras del pelo (lo que provoca un cabello quebradizo), que se abran las puntas, que las glándulas sebáceas aumenten la producción de grasa en exceso generando caspa y aspecto sucio, o disminuyéndola y deshidratando el cabello.

El calor excesivo y los cambios bruscos de temperatura, malos para nuestro pelo

Otros daños que pueden afectar a nuestro pelo son causados por mucho de lo que hacemos para combatir el frío, en especial los cambios bruscos de temperatura y el calor excesivo. La calefacción, el secador muy caliente, las duchas con agua caliente (que se hacen más largas en invierno) así como los cambios de temperatura ambiental (mucho frío húmedo en la calle, seguido de mucho calor seco en lugares cerrados con calefacción) son perjudiciales para nuestro cabello.

A ello se suma el calor excesivo que deshidrata el pelo y lo vuelve débil, lo que empeora todavía más ya que cuando tenemos calor, nuestro cuerpo consume nutrientes y agua que, en parte, iban destinados al cabello.

Recomendaciones para proteger nuestro pelo del frío

La primera es el cuidado diario y la higiene del cabello. Lo mejor es añadir al champú habitual un acondicionador que proteja nuestro pelo ante los cambios de temperatura y que corrija los excesos que hayamos cometido durante el día anterior. Para casos más graves, con el pelo visiblemente seco, se recomienda el uso de champús hidratantes.

Evitar los hábitos invernales para combatir el frío que hemos mencionado:

  • Las duchas con agua muy caliente: ya que prolongadas durante mucho tiempo son muy perjudiciales para la piel, para la circulación y también para el cabello. A pesar de sentirnos muy a gusto bajo el chorro de agua caliente, nuestras fibras lo están pasando mal y, al salir de la ducha, tendrán que corregir las temperaturas excesivas desviando nutrientes, sales y agua. Ducharse con agua fría es la recomendación más sana, aunque casi nadie lo haga y menos en el frío invierno. Lo más adecuado es aclararse la cabeza con agua tibia o algo fresca.
  • El uso del secador (siempre limitado): Lo ideal es secarse el pelo con la toalla todo lo que se pueda de forma que cuando tengas que usar el secador, el pelo esté casi seco y se seque completamente tras dos o tres pasadas. No es necesario dejar de usar el secador, pero sí reducir todo lo que se pueda su uso.
  • Protege tu cabeza con un gorro no apretado al salir de casa. Así mantendrás una temperatura tibia en tu cabeza y reducirás las diferencias de temperatura cuando entres a un lugar más cálido.

Si quieres conocer más sobre cómo cuidar al máximo tu pelo, llámanos y pide cita.

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